


Por Luis Alfredo Valles Silva
En mis andanzas por esas comunidades de esta Venezuela maravillosa, las mismas bendecidas por Dios, nuestro señor y en mi agrado de conversar sobre tiempos idos de nuestra cultura con personas conocedoras de sus tradiciones y costumbres, en una ocasión que visite, allá por el año 1994, a la pintoresca y ensoñadora comunidad afrodescendiente de Chuao, para aquel entonces Distrito, en la actualidad Municipio Santiago Mariño del Estado Aragua, en donde residía mi amigo personal Esteban “El Niño” Borges, el cual compartía residencias con la propia capital del Municipio, la Ciudad de Turmero, específicamente en el Sector “Esteban Liendo” en el Barrio Zorocaima, como aún hoy dia lo hace, es decir que vive tanto en Chuao como en Turmero, y quien es hoy dia un muy reconocido líder, que llegó a ser Concejal por sus destacados trabajos comunitarios en ambos sectores, en una ocasión, luego de haberse realizado el Velorio de La Cruz de Mayo y la danza de los Diablos de Corpus en su primer día, es de hacer notar, que en esta comunidad, los Danzantes de Corpus lo hacen durante tres días seguidos (víspera, dia de Corpus y siguiente), en la tardecita luego que fuimos a casa de El Niño, allí nos alojamos cuando visitamos al pueblo de Chuao, mientras Doña Eulalia “Lalita” Borges, madre de El Niño Borges lavaba los corotos de la Cocina se animaba en ello entonando cantos para hacer más amena la labor, luego de la cena nos dispusimos a conversar con ella, sobre cantos sanjuaneros y de Fulías de cruz de mayo; hablamos además de diablos danzantes del Santísimo Sacramento y de pastores del Niño Dios, tradiciones estas que se celebran en Chuao con gran solemnidad y devoción, mientras lavaba los utensilios de la cocina, le escuche interpretar un canto que, en dado mi deambular por la Venezuela Folklórica, entendí como una Parranda, dentro de la plática de los cantos no me quedó más remedio que preguntarle sobre este canto, el mismo hacía referencias a un individuo, llamado Gavilán, aprovecho para acotar que dicho canto, pero en estilo de “Golpiao Sanjuanero” lo interpretan en la comunidad de Palmarejo, del Municipio José Joaquín Veroes del Estado Yaracuy; hoy dia conozco el canto, me doy el lujo de acotarlo a continuación:
“Gavilán voló// Gavilán voló// por el Tutumito// por ahí se zumbó//.”
Dicho canto, en Chuao me causó curiosidad, por lo que hice especial énfasis en que Lalita me lo refiriera, su información fue que era un canto muy antiguos allá en su Chuao natal, se lo había oído cantar tanto a su madre, como a su abuela y, que ellas y otros viejos del lugar, decían que hacia referencias a un antiguo esclavo, de cuando en la Antigua Hacienda cacaotera de Chuao, aun los había, y al Cual Llamaban “Gavilán”, que por desconocidas razones iba a ser castigado y se fugó de dicha hacienda, y que para ello empleó un lugar, hoy dia desconocido al cual daban en llamar “El Tutumito” o “Totumito” (totumo es un árbol también conocido como árbol de taparo o tapara, cuyo nombre científico es Crescentia cujete, con cuyo fruto del mismo nombre se elaboran, entre otros utensilios, maracas y cazuelas), según consultas con otras personas del lugar, ese sitio es el que da acceso a través de las montañas hacia Turmero o de Turmero a Chuao, caminando desde Turmero hasta el pueblo de Chuao.... La ruta es Pedregal-Turmero, pasando por El Campamento Simon Machado y Luego El Campamento llamado Paraíso, al salir de Paraíso como a 30 minutos encontramos parte de la Cascada Paraíso, luego Caminar aproximadamente 2 horas y llegar al Pueblo de Chuao… , actualmente es una vía muy intrincada, de difícil transitar, imaginémonos lo intrincado que sería para aquellos días, En mi afán por conocer más sobre la historia de ese mítico personaje, en la mañana del siguiente día abordé a la Señora Maria Tecla Herrera, hoy día y desafortunadamente ya fallecida, era una dulce ya agradable abuelita del lugar, quien entre otras actividades realizaba escobas de millo, conocedora de la tradición oral del catecismo doctrinero y madre espiritual y madrina de sacramento de los chuaeños hasta el momento de su deceso, a quien le expresé mis deseos de saber sobre la historia del referido gavilán, Doña Tecla, Dios la tenga es sus reinos, me refirió casi la misma historia que la noche anterior me había contado Lalita, sin embargo, me dio otros datos, como el de que antes de su huída había sido herido en un pié con un arma de fuego por uno de los esclavistas del lugar, además de que por vía de los caminos verdes y de los voceos montañeros, lo que hoy llamamos “radio bemba” había llegado a Chuao la noticia de que Gavilán había logrado evadirse por la montaña y que supuestamente estaba guarecido en un lugar donde habían minas de Cobre y Oro, que también trabajaban esclavos.
Aquella información, fue igualmente suministrada por la también fallecida, desafortunadamente, Señora Augusta Chávez, otra líder comunitaria que siempre siguió los pasos de la Madrina Tecla, madre de nuestro también estimado amigo Francisco “Pelón” Chávez, actual Presidente de la Sociedad Nacional de Diablos Danzantes de Venezuela.
Aquella historia típica de un clásico novelístico, siempre quedó grabada en mi mente y mis recuerdos, dado el argumento o trama del acontecimiento y además por las personas que me lo informaron, que eran unas eminentes y prominentes personalidades del lugar.
Ahora bien, dentro de la agrupación que orgullosamente fundé en 1974, el Grupo Escénico Danzas Yaracuy, para aquellos años de la década del ’90 había un compañero Ramón Antonio “Toño” Barrios López, hoy dia mi compadre de sacramento y apreciado amigo, cuyo padre el ya fallecido Don Ramón Antonio Barrios, hijo de la muy afamada comerciante y matrona cocoroteña, María Leonor Barrios (Q.E.P.D), de cuyos recuerdos, quedó grabado su nombre en una de las esquinas de la pujante actual ciudad de Cocorote, “La Esquina de María Leonor” la misma ubicada en la Avenida Libertador con Calle Ricaurter, si mal no recuerdo, pues este Señor Ramón Antonio Barrios el padre de Toño, poseía en las serranías de Cocorote, lo que se conoce como Las Cumaraguas, una hacienda de Café, de la cual constantemente Toño Barrios, nos hablaba, que si que eran muy bonitos los paisajes, que si el clima era como el de los pueblos de Mérida y otros detalles que nos hizo armar una especie de excursión, a la cual asistimos el propio Toño Barrios, Alexis “Coto” Piñero, un amigo, para aquel entonces empleado de la Biblioteca de San Felipe, no recuerdo su nombre, falleció prematuramente hace ya unas dos décadas, le llamábamos cariñosamente “El Cari Pollo” (¿?) y yo. La travesía la realizamos, a pié, una mañana de un dia cualquiera, una verdadera “odisea” como se dice en el argot criollo, casi que llegaos gateando de lo difícil del viaje, sin embargo eso resulto casi insignificante con lo hermoso del lugar, imaginaba que iba ser un sitio despoblado, que sería una montaña mas, sin embrago existían casas en el lugar, distantes unas de otras, pero las había, de hecho donde llegamos era una casa de bloques, de los que llamábamos “alfaragua” o sea de bloques rojos y techos de zinc y con un clima muy fresco, el cual de noche se tornaba insoportablemente frío, casi “entumesedor”, ya por la tarde, una vez que descansamos y repusimos energías y fuerzas, nos dispusimos a dar una caminata por los alrededores, la casa queda, aun está allí, aunque con nuevos propietarios, según me enteré, ubicada saliendo del camino real hacia la derecha en una pequeña pendiente o bajada como a 50 metros del camino real, cuando subimos a este casi al frente noté la presencia de lo que nosotros llamaos una "tumba", pero muy bien elaborada, con sus respectivo “trabajo” como le decimos popularmente, con barandillas, banco para rezarle al difunto, su cruz en alto y una lápida con caractéres en un casi perdido marrón en los cuales se leía "Aquí yace los restos del Milagroso Juan Milla", al verlo, de seguido le pregunté a Toño que quien era, el me respondió que no sabía de quién se trataba, bien aquello pasó y nos dedicamos a realizar caminatas por el lugar, recogimos muchas “moras silvestres”, el lugar estaba pleno de estas frutillas dulciácidas, recorrimos muchos senderos, caída la tarde ya casi noche regresamos a la casa, nos preparamos nuestra cena, la comimos y nos dedicamos a echar cuentos hasta que nos dispusimos a dormir, poco, porque como refería anteriormente el frío era casi insoportable, de las láminas de zinc del techo caían gotas de agua de lo que se condensaba el frío, igualmente se filtraba a través de las paredes, asi pues a medio dormir a la muy mañanita del siguiente día retornamos a Cocorote, de regreso como fue de bajada fue mucho más placentero el camino.
Al llegar a cocorote, la ruta que tomamos, para llegar a casa de Toño, en la misma dirección que referimos a su abuela Maria Leonor, obligatoriamente teníamos que pasar por casa de La Familia Melean Rivas, allí nos encontramos con mi primo Pedro Segundo “Pedrito” Melean Rivas, quien también para ese entonces pertenecía al Danzas Yaracuy, hijo de mi Tío Pedro Melean Santeliz, al cual siempre traté y respeté como tío, siendo solamente primo hermano de mi padre, al encontrarnos, Pedrito nos preguntó que de dónde veníamos y le comentamos que de las Cumaraguas y entre otros asuntos le referí los bonito del lugar y lo extraño de haber visto una “tumba” en el lugar, a lo que él me respondió, que esa es la tumba de Juan Milla y que se la había manda o a realizar su papá, o sea mi tío Pedro, que en la paz del Señor descanse, aquello me causó gran sorpresa, lo que me hizo preguntarle él porque de eso y Pedrito me dice, vamos a preguntarle a él, en la esquina de la misma casa de habitación, el tío Pedro atendía una bodega de su propiedad, y realmente le preguntamos, a lo que nos informó, que si que el tenía devoción con el ánima (espíritu) de ese Señor, por que era muy milagroso y le había concedido varios de estos, le pregunté que quien era y, gustoso como era a la hora de conversar me relató una historia que me dejó boqui abierto, recuerdo sus palabras como si me las estuviese refiriendo en este momento. – Ese señor dicen que venía huyendo de un lugar muy lejano, que era, un esclavo fugado de una hacienda, que le habían dado un tiro de escopeta en un pié y a través de las montañas había llegado a Aroa y estuvo escondido con otros esclavos cierto tiempo, pero que lo descubrieron y tuvo que salir huyendo, también de allí, me comentó que le habían contado que lo venían persiguiendo con perros de cacería y que por días siguió y siguió avanzando, se ocultaba por horas en sitios intrincados y volvia al camino, hasta que llegó a ese sitio y no pudo más y allí se quedó, según le relataron; que una persona del lugar lo ayudo, le dio de beber y de comer, y que a que este le contó quien era, que su nombre era Juan Milla, que venía huyendo de una hacienda de cacao y que desde esa venía herido y que se había estando ocultando con los esclavos de las minas que lo ayudaban, pero que los esclavistas se habían enterado de su existencia y lo habían salido a cazar, nos contó lo que de otros oyó, que con la herida mal curada traía mucha fiebre y tal vez por ello y por el sereno de la noche murió en el lugar. Que la persona que le ayudo, y que allí mismo lo enterró, colocó una cruz de palos para que no se perdiera, allí iba de vez en cuando y le solicitaban favores, los cuales se les cumplían, este le atribuyó entonces esos milagros y que según cuentan comenzó a hacer milagros a otros, se corrió su fama y la gente iba a pedirle favores y le colocaba piedras en el lugar, el tío Pedro nos refirió que un dia le dieron razón de esa ánima milagrosa y le solicitó un favor ofreciéndole a cambio, mejorarle el lugar donde se decía yacía muerto, lo que se cumplió, es asi como le mandó a realizar la “tumba” que vimos. Cuando el tío Pedro nos refirió ese caso, de inmediato se me vino a la mente los relatos de las Señoras de Chuao y me dije, este es el mismo “Gavilán de Chuao”, de no ser, son situaciones muy similares que en ciertos momentos se entrecruzan, recuerdo que a los días, en mi afán de guardar las memorias para que queden para las posteridades escribí de ese caso, hoy día no estoy seguro de que El Gavilán de Chuao, sea el mismo Juan Milla, sólo estoy seguro que las historias coinciden en ciertos momentos, quedará para otras personas estudiosas e interesadas en el caso, ahondar y tal vez esclarecerlo.
De hecho, en otras ocasiones volvimos al lugar, varios años después en una oportunidad cuando fuimos, ya el tío Pedro Melean le había mandado a realizar una Capillita, la misma como de 6 metros de largo por 3 de ancho, de a dos aguas con paredes de bloque y techo de zinc, donde los devotos colocaban las llamadas “promesas” y “veladoras”, entre velones y velas, aunque en la parte del fondo seguía estando la llamada “tumba”. En otra ocasión, años luego, volvimos y tío Pedro había mandado a cambiar la capillita por una espacio mucho mas grande como el doble de la anterior, con enrejillados, mesones de cemento y más comodidad, me cuentan que allí para los 24 de junio, nunca he asistido por cumplir otros compromisos en la misa fecha, hacen tremendas celebraciones por el dia de San Juan Bautista, asumiendo ese día como el del onomástico del Popular Juan Milla, desconozco si en la actualidad le habrán hecho modificaciones al lugar, el tío Pedro Melean hace ya varios años que falleció y sé que sus descendientes no continuaron con la devoción al referido personaje.